Te extraño

Es la mejor forma de expresar lo que siento en éste momento, cuando no tenía idea de lo que sucedería.

Extraño tu risa por las noches sin motivo alguno y la forma en la que cosas sin sentido te causaba felicidad.

Extraño tu mirada ilusionada empezando algo nuevo, con ese toquecito de miedo que hacía que lo quisieras más.

Extraño la forma en la que me abrazabas cuando tenía miedo en las noches de tormenta.

Extraño escucharte hablar de todos tus sueños y como harías para lograrlos.

Extraño la música que te gustaba, a veces la escucho pero me pone triste.

Extraño que pasemos tiempo juntos e imaginemos cosas que sabemos jamás sucederán.

Extraño jugar contigo.

Extraño tus pies helados.

Extraño el color de tus ojos, mirarlos. Ese brillo.

Extraño bailar contigo con música fuerte y sin importar nada de lo que sucediera.

Extraño las noches de caminatas largas.

Extrañas las charlas.

Extraño el café en los techos.

A veces me preguntó si te pasa lo mismo, me extrañaras a mi?

Daniela.

Mi nombre es Daniela tengo 22 años.

Mi familia se compone de mi mamá y mi hermana, mi papá nos abandono cuando era adolescente y rompió muchas cosas en nosotras. Lo seguimos superando.

Tengo un mejor amigo que es un hermano de la vida, me ha enseñado mucho y espero haber dejado algo en él. Su nombre es Julián.

La relación que tengo con mi cuerpo es de amor-odio. Estoy agradecida de estar sana pero hay cosas que me gustaría cambiar.

Desde que tengo memoria aprendí a decidir y no siempre es fácil. He dejado atrás cosas que amaba porque me lastimaban más de lo que podía soportar.

Aprendí a andar en bicicleta de grande.

Di mi primer beso a los 14 años, y no me gustó.

Tuve una relación que me rompió el corazón pero me enseñó muchísimo.

Mi papá siempre decía que odiaba la mentira y era lo que más hacía. Desarrollé un escudo contra el mundo debido a muchas cosas que me dolieron y aún me duelen de él.

No me gusta ir a terapia porque siento que es revolver cosas que prefiero queden en el olvido.

Mi mamá es una inmensa mujer que aprendió a base de dolor a soportar la vida, pero siempre la veo feliz. Es increíble lo llena de amor que está a pesar de todo lo que sufrió.

Mi hermana es mi otra mitad aunque a veces nos peleamos más de lo nos gustaría, lo sé. Pero el mejor día de mi vida es cuando ella nació.

Me fui a vivir sola a los 17 años. Lloré mucho, muchas noches y muchos días.

Me volví fuerte. Aprendí a serlo.

Aprendí a trabajar para mantener mi vida mientras intentaba llevar adelante una carrera universitaria.

Fracasé un montón de veces, en muchas cosas.

Me enamoro de las cosas vintage que parecen ser eternas, cómo las cartas, las fotos y cosas así.

Fui a bailar con amigas, abusaron de mi, solo una amiga pudo ayudarme.

Seguí con mi vida, cómo pude no hable con nadie. Pero seguí adelante.

Soy buena en varios deportes aunque siempre digo lo contrario porque soy bastante competitiva y me pongo mal si pierdo. Es tonto lo sé, me auto limito.

Intenté suicidarme varias veces. A veces pienso en eso.

Me gusta la música, tengo preferencias pero me adapto.

Todo el tiempo estoy cambiando mi cabello, lo corto, lo tiñó, lo dejo crecer.

Uso anteojos.

Cicatrizó muy rápido y tengo algunas habilidades que no considero humanas. Todavía no sé todo lo que puedo hacer.

Mi vida sexual está más en mi cabeza que en mi realidad.

Odio como la tecnología nos volvió tan fríos, tímidos y robóticos.

Besé a una chica un par de veces, no fue lo que esperaba. Hetero.

Paso algunas noches mirando el techo del lugar donde duermo, me come la ansiedad en muchos momentos. Aprendí a vivir con ello.

Soy sensible pero lo oculto.

No sé todavía que quiero hacer con mi vida, no sé aún si la quiero. Repito, estoy agradecida de tenerla.

“Next to You” es un tema de Imagine Dragons que me hace llorar.

No sé qué carrera estudiar, ni de qué voy a vivir cuando tenga que mantenerme sola.

Hace 2 semanas que perdí la memoria, episodio disociativo temporal, así le llaman los médicos. Los últimos 8 meses de mi vida desaparecieron.

Tengo novio, su nombre es Luciano, tiene paciencia conmigo, se lo agradezco mucho.

Es una persona increíble que me enseña algo nuevo todos los días, me hace sentir en paz y eso alcanza para mí. Cuando me mira siento que mi corazón late fuerte y todo en mi solamente quiere abrazarlo.

Mi cabeza no lo recuerda mucho pero mi corazón lo guardo bien, gracias.

Me gusta pintar cuando estoy feliz, me gusta pintar cuando estoy triste y me canto Soda Stereo cuando estoy muy triste.

Me gusta bailar con los ojos cerrados.

Le tengo miedo al agua pero más miedo le tengo a mi mente en éste momento.

Nunca aprendí a leer la hora de los relojes analógicos.

Algunas personas me dicen Belén. Así es mi segundo nombre.

Mi lunar favorito está en mi clavícula izquierda.

Nunca voy a terminales ni aeropuertos, odio las despedidas.

No le tengo miedo a morir, le tengo más miedo a vivir sin sentido.

Mi color favorito es el rojo y a veces el verde.

Cuando vivía lejos de mi casa extrañaba mucho estar en ella, pero ahora no puedo estar mucho tiempo en un mismo lugar. No tengo sentido de pertenencia.

La primera vez que me puse a pelear con otra persona me pegaron en la cara, ví destellos. Aprendí a defenderme.

Me robaron en el subte de Bs As.

Tengo 6 tatuajes, mi favorito en éste momento es el rayo que tengo detrás de mi oreja izquierda.

Quiero que las personas que amo sean felices.

Nunca termino nada, cursos, libros, canciones, no sé porque.

Me gusta sacar fotos de cosas que veo cotidianas. La vida en si.

Mi planta favorita es el cactus.

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Gracias por el testimonio.

No te detengas.
No dejes de amarme así, no me sueltes el cabello que está enredado entre tus dedos.
Siento la humedad de tus labios sobre los míos y todavía no puedo creerlo.
Que inmenso es esto y que lleno tengo el corazón.
Te amo.
Estoy segura que nunca lo dije ni lo sentí así, tanto tiempo te esperé.
Estábamos ahí, solo los dos en un momento que podía ser eterno y hacíamos lo posible por mantenerlo así.
No dejes de mirarme, quiero hundirme en esos ojos azules que me llenan de paz el alma.
La yema de tus dedos sobre mi, no las alejes por favor. Están en el lugar y momento correcto.
Que agitado estás amor mío, y me encanta escucharte así.
Una pausa y lo dijiste ” te amo…”
Mirándome fijamente mientras sostenidas la fragilidad de mi cuerpo entre tus brazos.
Explotó mi corazón.
Me haces feliz y eso es lo que voy a conservar para siempre, así es como el universo nos ve.
No te detengas por favor, casi llego.
Veo como rebota la luz en tu piel y como se llena de éxtasis mi mente.
No te detengas.

Olvido

Aquí estoy.

No sé cómo describir esto que me está pasando, todo lo que alguna vez estuvo dentro de mi ahora está afuera.

Lo único que veo es caos con todo esto, lágrimas, preguntas y cuestionamientos. No es fácil sentir lo mismo que otra persona, ponerse en la piel de alguien que sufrió es casi imposible, a todos nos duele de forma distinta. Muy lejos de empatizar.

El dolor que corría dentro de mi ahora está suelto en todo lo que amo. No sé cómo manejarlo y está destrozándolo. Me siento lamentable.

Muchas veces deseaba estar muerta, pero no era por mi completamente, sino porque no era justo para los demás. Desde pequeña aprendí a tragar todo lo malo que me podía suceder porque no soportaba a mi madre llorando, no podía ver a quienes amo así.

Me enterré un secreto horrible de una noche que me dolió hasta los huesos, y hace poco salió de mi. No sé aún como afrontarlo, quería que muriera dentro de mi pero lo único que hacía era matarme a mí. Mi negatividad estaba afectando mi ser y muchas de las cosas que pasé me están doliendo de nuevo.

Cómo hacer? No puedo con esto.

Quiero solamente que quede en el olvido, palabra que irónicamente me está pasando factura. Mi mente se rompió y me está doliendo más de lo que expreso, el clásico ” estoy bien” ésta costando.

Solo quiero que cierren esas heridas o que me terminen de matar, pero está transición me duele.

¿ Cuándo dejamos de ser humanos?

Cómo el tiempo nos hace ver que lugar ocupamos en la vida de cada persona,dejamos que algunas cosas solo si están y nos llenan por momentos que al terminar se llevan ese sabor dulce con ellos, transformándose en recuerdos solamente. Cada vez somos más débiles y tenemos miedo de ocupar lugares o roles que nos impliquen un compromiso emocional que nos permita sumergirnos en ello. Nadie quiere compromisos, ya nadie quiere nada serio.

Se torna fugaz cada encuentro, las pantallas son parte de nuestras realidades y la conexión humana que logramos tener es escasa, efímera y derrochada. Cuántas personas que vayan solas y quieren estar así, porque es mejor estar solo con momentos que colman espacios pequeños que entregarse, entregar el corazón, el tiempo, la mente, el alma.

Todos rotos, todos olvidados, todos sufridos, nadie sano y con amor. Al final así nos veo, sí, nos. Doy oportunidades a la sorpresa, o al instante de magia, no sucede. No quiero rendirme y pensar que esto es lo que va a crecer , que esto es lo que va a evolucionar con el tiempo, determinando seres fríos y vacíos.

¿Cuándo dejamos de ser humanos?

Escribir una carta con sentimiento se ha vuelto algo ” romántico, vintage” cuando era lo más deseado y cotidiano, antes de que la tecnología hiciera su papel.

Necesitamos más contacto con el sentir que llevamos dentro, porque es lo único que nos va a acompañar por el resto de lo que nos quede, y traspasa lo que sea que pase cuando nos morimos, calmar la mente y alimentar el alma.

Dolor

Se aprieta fuerte en el pecho y no entendemos que sucede, solo nos sentimos invadidos por una punzante sensación en el pecho que nos deja casi sin espacio para respirar o sentir otra cosa. No entendemos porque, solo esta ahí, esperando ser resuelta o superada.

No podía soltar un suspiro, no cabía en mi ni una sola palabra más, y solo escuché como estallo dentro de mi, el tonto corazón que estaba lleno de ilusión, casi primerizo.

Nada esta mal, nada tenia sentido, solo se quebró como un carbón ardiendo que se pone en el agua helada, pero era solamente la realidad que me estrellaba la verdad en la cara, sin pedirme permiso, sin piedad solo se presento de golpe frente a mi, esperando que muriera quizás.

Llore tanto que sentí que me ahogaría en ese mismo instante pero entendí tanto al mismo tiempo que las lagrimas caían en mi cara casi lavando la venda. El amor nos hace vulnerables a sufrir como nunca, nos hace sentir el dolor en su máxima expresión, sea como sea siempre vas a sufrir por amor. Por una pareja, por una muerte, por un momento, por un rechazo…

Lo abrace tan fuerte al dolor de esa noche que sentí reventar cada parte de mi, no iba a soltarlo, crecería mas y mas, me comería. Casi sin vida en ese instante, casi llegando al final de mi conciencia, deje al dolor tan chico e insignificante que no le quedo mas remedio que desaparecer.

Perdiendo el Control

No podía dejar de pensar en todas las formas que se me ocurría besarlo y en cada lugar que me gustaría hacerlo. Encima esa gracia innata de seductor que emanaba,casi imperceptible para la mayoría pero estaba allí, inundaba cada espacio con alguna anécdota que me hacía reír aunque me cuesta a veces ser simpática en encuentros casuales pero con él me era fácil, admito que odio un poco eso.

Pagó los tragos, e inmediatamente sugirió un plan, nunca se quedaba sin nada que decir y cuando el silencio se hacía presente solo nos sentíamos allí. Pensé en varias oportunidades en perder la línea un momento y decir solo lo que me surgía en el momento, lo escuché, analizaba lo que oía pero mi atención estaba simplemente en la literalidad mental de cada cosa que me contaba. Me preguntaba cómo lograría dejarle algo a una persona que tiene tanta experiencia en el campo, pero jamás dudando de mi capacidad de ser diferente.

Dos opciones, una muy poco probable de avanzar y la tentadora, que por supuesto fue la que iba a elegir, aunque me seguía negándo a mi misma las ganas de dar el sí. No quiero ser ” una más” porque si lo escuchabas solo unos segundos eso te hacía sentir, pero como siempre el diablo es bello, cuesta decidir. Directo y conciso, sin rodeos fue lo que me llamo más la atención, teniendo en cuenta que el ámbito que maneja la generación actual es una calesita de idas y vueltas. Yo no quería compromisos ni reclamos, él dejo bien en claro que buscaba eso también. Una refencia al chat anterior fue el detonante para que mi remera fuera la primera en salir de lugar. No soy tímida cuando se lo que quiero y los tabúes no son bienvenidos en mi cabeza, menos cuando tengo un incentivo que no me deja tregua ni un segundo. Fue una maniobra que no ví venir la que que me puso encima de él en el sillón con los pechos a plena y conveniente altura de su boca, las descripciones de ese momento se resumen en ” exitante”. Una combinación perfecta de besos y tensión sexual se apoderan del ambiente.

La situación se volvió predecible, pero esa certeza me gustaba bastante como para dejarla ir, aumentaba la adrenalina que quería contener y el control se escapa fácil de mis manos. Unos minutos bastaron y ya me tenía completamente sumisa a sus pies, no entiendo cómo rebasó tan rápido todos mis límites, pero siempre que me estimulan el cerebro antes que el clítoris es indudable que voy a ceder, y fue justo así como me tenía desnuda frente a él, de rodillas, con todo mi dominio en el corpiño que me había quitado. Todas las expectativas que había idealizado de su fuerza fueron alcanzadas en un nivel óptimo de satisfacción, esos brazos eran todo lo que necesite esa noche para doblegarme. Así los besos fluyeron solos, los gemidos se hacían oir, sus manos en mi cola, mis ganas en el máximo y su líbido libre fueron todos los factores que hicieron una buena noche de sábado.

Tenía expectativas, no voy a negarlo, la experiencia que el maneja en el rubro del placer era más del doble de la que mi práctica puede objetar, pero la imaginación siempre fue mi aliada en momentos donde la teoría tendría sentido. Sentí estremecer mis piernas arriba suyo y el calor que sentí fue espectacular. Quizás los horarios, quizás por ser la primera vez pero estoy segura que eso fue el botón de una muestra que me haría volar la cabeza cualquier noche que me dedicara en su atareada vida, un tiempo para olvidarse de todo y darme el lugar de volver a estar desnuda en su cama, perdiendo el control.

Quédate

No, no subas. Quédate justo en donde estás, que siento que estoy a punto de tocar el cielo, no pares ni por un segundo. No cambies el ritmo, no te muevas ni para un lado ni para el otro, no modifiques la intensidad. Unos minutos más que lo estoy disfrutando.

Acaricia mis piernas como si fueras mis brazos, abrazándose entre sí por detrás de tu espalda.

Toma mis tobillos con fuerza y no olvides que allí empezaste a besarme, cuando todo parecía solo un juego de cosquillas.

Siento estremecer las piernas y la sensación de cosquilleo que abraza mis muslos es lo que me hace cerrarlas por reflejo, pero no cedes ni un centímetro de espacio, tienes definitivamente el control allí. Subes tus manos por el lateral externo de mis piernas casi deslizando los dedos, mi cadera te detiene y observo mi ombligo justo sobre tu nariz, tus ojos siguen mirando mis expresiones, no quieres perderte nada.

Mi mano derecha en tu cabello y la izquierda por encima de mi hombro agarrando las sábanas que ya habían perdido su lugar original unas horas antes. La espalda arqueada y la boca un poco abierta, así me tienes frente a tí. De nuevo tus manos …

Suben hasta mis pechos que están sin duda exitados por la sensación que experimenta mi cuerpo, por lo que tú infierno me está haciendo vivir, no me preguntas, no cuestionas, solo haces. Extasiada, de lo que podría ser la mejor sensación de la noche, no puedo contenerme más, casi perceptivo y calculador te detienes unos segundos antes de que detone de placer.

Lo disfrutas casi tanto como yo, los gemidos que escapan de mi parecen ser motivo suficiente para no dejarte parar, introduces dos dedos en la fragilidad poderosa que yace entre mis piernas, besas mi cuello y sostienes mi mano con fuerza. No podía hacer nada para escapar de allí, aunque sinceramente estaría loca si no quisiera que eso sucediera. No puedo más, estoy intentando no perder mi línea de cordura pero quiero soltar todo, los pies presionando la cama con la tensión que bajaba de mis piernas absortas de temblar tanto. Mis manos intentando vanamente sostenerse en tus brazos que tienen designada una función en cada parte de mi cuerpo, no puedo más, no quiero retenerme más…

Allí estaba, acostada junto a ti, con mi cuerpo consternado y satisfecho,justo allí me quedé.

Justo así te quedaste.

Enloquecer

Las maneras que tengo de escapar de mi son cada vez más escasas, pero cuando él me toca, las fantasías enloquecidas que llevo dentro de mi parecen ser sublimes.

Cuántos besos dejas en mi cuerpo esta noche, clavados en mi, vibrando para mí.

Cada roce de tu barba por mi espalda me recuerda lo simple que es tocar el cielo con las manos, como las sábanas son por unas horas nubes.

No me sueltes, no salgas de mi…

Aprietas mis piernas una vez más y no dejes que se escapen, haz que tiemblen una vez más.

Captura cada gesto de mi expresión eufórica, agitada encima de ti, mi cabello pareciera flotar y mis pechos son el fin de tus mordidas.

La fragilidad que manejas al someterme a tus caprichos es casi tan poderosa como mis ganas de ser tuya.

Somos constelaciones alineadas en un orgasmo casi perfecto que desploma cualquier estereotipo de sexo casual que la humanidad haya conocido.

Amante de manos fuertes y piel suave, no dejes que mi cabeza piense un segundo, solo quiero ser tu razón de perder el control está noche.

Enloquecer contigo fue la mejor decisión que tomé hoy, al sentir retorcer, mi cuerpo vibrar y liberar.

Invitación

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Estaba sentada en la cafetería de los miércoles, esa que tenía sabor a media semana, perfecta para despejar mi cabeza unos minutos antes de entrar a mi trabajo.

Cortado mitad leche y mitad café, acompañaban ese cupcake de coco que me saciaba las ganas de algo amargo y dulce al mismo tiempo.

El sol de las 7 se asomaba por la ventana que estaba detrás de mí y el calor se acomodaba con confianza en mi espalda, haciéndome sentir un lugar cálido y hogareño, todos los miércoles estaba tomando un café en casa.

Las meseras ya me conocían y el sillóncito donde me sentaba ya casi tenía mi silueta marcada, disfrutaba ese momento muchísimo, era relajante al alma. De pronto entró. Pidió expreso y se sentó enfrente de mi en una mesa continua a la mía, lleno de complicaciones y con el tiempo a cuenta gotas. Hablando por celular y con una carpeta en la mano, y mil preocupaciones en el bolsillo.

Por un segundo bajo de la torre estresante en la que se había montado y por solo dos segundos me vió, sentada en mi lugar de paz. Interrumpe Lucía con el expreso que había pedido y le ofrece algo más, pero casi con la certeza del no. Agradece y vuelve a sumergirse en el agite, tomando el café con una mano y la otra su celular.

Tenía los minutos monetariados y la vida cronometrada hasta en el último detalle, todo parecía que representaba algo calculable para él, todo tenía que valer algo. No podía dejar de mirarlo, por curiosad en parte, pero atracción definitiva era lo que me impulsa a observar a ese manojo de problemas.

Preguntó a la mesera si tenía un cargador, ya que no había batería que descansará en esas manos, no sé terminaban, las aniquilaba. Me pare de mi mesa, de mi comodidad y me dirijo al sujeto ofreciéndole mi cargador el cual ya había traído antes porque hice la misma pregunta que él, y fue la respuesta de las chicas del lugar la que ayudó a nunca olvidar mi cargador.

_Toma, aquí no tienen cargador._

_Gracias, supongo que deberé enchufarlo en la barra,aunque necesito usarlo. _ dijo sorprendido.

_ En mi mesa hay un tomacorrientes justo al lado de la silla, eres bienvenido si lo deseas. _

Me miró con una expresión desconcertada, pero aceptaría, no podía dejar un segundo ese aparatito infernal. Se sentó en mi mesa y trajo a mi espacio de confort su expreso, sus papeles, su celular y su peso en los hombros. Lo conecto y comenzó a mandar mails, textos y pedazos de vida.

_ ¿Tu no tienes empleo?_

_ Oh si, pero él no me tiene a mi_

_Ja_

Fue la risa más extraña que oí en mi vida pero al mismo tiempo la sentí sincera, por unos minutos dejo el celular y tomó su café el cual bebía con rapidez destrozando los sabores y aromas, tuviera café o agua en esa taza era lo mismo para él, la mecánica matutina que manejaba esa persona era precisamente lo que más me llamaba la atención.

_Entonces, no tienes empleo o solo estás tomando el sol?, Pregunto porque te veo muy relajada._ Soltó esa frase en lo que bebía su café.

_ Tengo un ritual todos los miércoles a la mañana, donde el tiempo que dure mi café, no uso el celular,ni uso el mundo prácticamente. Es un tiempo exclusivo que me dedico. _

_ Sabes todo lo que perdería si las mañanas de los miércoles me ” dedicará” aunque sea una hora? Imposible._

_ Me imagino muchísimas cosas importantes, no?_

_ Seguramente, soy una parte vital de mi trabajo y me necesitan. _

_ Pero tu que necesitas? O mejor dicho que quieres?_

_ Quiero que la empresa progrese y ser exitoso, necesito tener un buen futuro, estar cómodo me entiendes?_

_ Entiendo tu punto de vista, pero no podría desperdiciar otras cosas que noto que dejas de lado, en fin somos distintos_ Terminé mi café con esa frase.

_ Cosas como que?_ casi enojado expresó.

En ese instante su teléfono sonó cortando el ambiente que habíamos creado con un poco de esfuerzo.

_ Me tengo que ir, pero el miércoles que viene pediré el expreso aquí, lo hacen bastante rápido. _

_ Y bastante rico también, aquí estaré_

Así todos los miércoles por durante unos meses, me sentaba a explicarle la vida o mejor dicho lo simple y bella que era a un hombre trajeado. Compartíamos ideas y cafés, hasta que pudo resolver que se perdía de su vida por trabajar en la vida de los demás. No valía la pena perderse la simpleza de la cotidianidad que ofrecía la vida, ignoraba que quizás tenía el corazón lleno de dilemas que podían resolverse con caminar por el parque, sentir el sol o solo ser. Luego de un tiempo de citas y café, ese hombre lleno de papeles y pesos laborales, se despierta hoy a mi lado, agradecido de tener una oportunidad cada día para descubrir que hay más allá de su corbata. Déjenme decirles que siempre puede cambiar algo o pueden suceder cosas que nos hagan más felices, quizás con una invitación a tomar café.