Ana

No sabía explicar lo que me estaba sucediendo, deseaba que pasara y nada más.. No entendía que me pasaba en realidad, jamás sentí la necesidad de pedir permiso por lo que siento y menos con tremenda atracción, era esa forma sensual de morderse la boca.

No por favor, no hagas que lo piense en mi cabeza llena de morbosidad, llena de cosas ocultas en lo más hondo de mi ser, porque tuviste que pintarte los de rojo.

Esa línea negra arriba de tu párpado hace que te resalten más esas armas que me apuntan sin dudar, cuánto más me vas a mirar…

Me levanto de la barra donde estoy sentada y con un pie trás otro me aproximo a esa figura inhumana que me está danzando en frente, a unos centímetros me detengo , me tomé el tiempo de observarla bien, que ángel.

Le pregunté su nombre, la invite a bailar, suspire en su oído y la sentí temblar, no sabía que sucedía si la tocaba esa noche. Bailamos unas cuantas canciones de blues y juntamos piel, roces incinuan algo más que solo la piel podía descifrar.

Su pelo enrulado y esos ojos, dios… Esos ojos. Cuando se hizo una pausa entre tanta tensión sexual que se respiraba en el aire, me lancé de lleno al vacío de sus deseos, la besé. Tibios y carnosos, pero llenos de lujuria infernal que me abraza los más profundos anhelos de hacerte mía.

Al separar bocas el éxtasis que dejó atrás ese beso arrastro un frenesí de caricias culposas por la espalda, la cola, el pelo y así hasta ya no poder soportarlo. Con un empujón en el pecho me llevo hacia su hotel favorito de la ciudad, esa noche pagaría lo que ella quisiera, con tal de tenerla.

Al llegar a la habitación no duramos un segundo vestidas, el fuego consumió las ganas de besos, roces, apretones,lamidas y más de lo que me animaba habitualmente, eso me voló la cabeza por completo. Enloquecí entre sus brazos llenos de furia pasional, devore cada parte de ese cuerpo divino, celestial manera de gritar, sublime forma de envolverme , única… Ella.

Jamás olvidaré a Ana, no la dejaría ir de mis recuerdos por más que me obligue la moral, mi familia no sabría de esa noche que sería solo mía hasta el final de mi lucidez, cuando quiera recordar algo que me liberó, que me hizo plena unas horas me acordaré de Ana.

__________________________________

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s