El fuego eterno

El príncipe de hielo antes  era fuego, puro fuego que quemaba lo que tocaba. Aprendió a quemar porque nació siendo hielo pero le gustaba ser fuego, le gustaba podes gritar, correr y hablar de todo, relacionarse con todo y todos. era la luz mas brillante que toco el cielo, se sentía en la gloria, el mundo cabía justo en su mano y el universo estaba por ahí, cerca. Cuando llego a lo alto, cuando sentía que podía sentarse en su trono y mirar desde arriba, llegó la oscuridad.

La oscuridad de pasar por el túnel de la muerte, algunos vuelven otros no, pero él era el príncipe de de fuego, podía iluminar la oscuridad y con su fuerza pasar sin problemas.

se puso en la cabeza que lo lograría pero a medida que iba atravesando el túnel de la muerte, su luz era mas débil, su fuerza bajaba y sus ganas de reinar eran mas vanas que dichosas.  Salio, vivo pero ya no era fuego, se había vuelto hielo de nuevo.

su piel se escarcho y alejo con picos a todo aquel que quisiera acercarse a encenderlo. el tiempo pasaba y seguía con su corazón congelado y lleno de frió, ya no se encendía. Entonces una noche de verano que para el era indistinto porque siempre era noche y de invierno, escucho un sonido. Como un crujido que venia de la parte central de su pecho, era uno de sus picos tiñéndose de un rojo intenso, un rojo que estaba inundando su ser.

Era la sangre del amor, cuando el estaba en lo alto de la cima, cuando estaba e el túnel y ahora que era hielo, jamas se dio cuenta que detrás de el había una ninfa siguiéndolo, amándolo, cuidándolo. Como nadie podía cruzar por los filosos picos que cruzaban su cuerpo, la ninfa paso igual. Atravesó su cuerpo con el pico que salia del pecho del príncipe , liberando su luz calda para derretir el hielo, la sangre caliente derribaba la nieve y la mirada de la ninfa segaba al príncipe , no lo dejaría ver, ella moría por él.

Daba pasos hacia el, quería tenerlo de frente, se desvanecía el hielo, y el fuego volvía a llenar las venas del príncipe, el pico seguía entrando en el pecho de la ninfa que enloquecida seguía caminando hacia delante, mirándolo, amándolo. el fuego iluminaba todo pero no se veía nada. Al llegar al príncipe, la ninfa lo miro de frente con sus ojos negros y lo único que pudo decirle antes de morir fue ” Nunca dejes de arder”. La muerte tomo la mano de la ninfa que caía rendida a su elección, Mudo, sin que decir el príncipe vio el destello final de lo que había sido lo mas sincero que tuvo en su vida, aquello que duro solo unos segundos, parado con su grandeza de nuevo y su corazón latiendo de nuevo, fuego puro y abrasador. No había entendido jamas lo que era el amor puro hasta que lo vivió cinco segundos antes de que se le escapara de las manos para siempre, antes de que se le fugara  a otro lugar tan lejos que no lo volvería a ver jamas. Así entendió que no se dio cuenta de lo que tenia hasta que lo perdió.

 

 

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