Quédate

No, no subas. Quédate justo en donde estás, que siento que estoy a punto de tocar el cielo, no pares ni por un segundo. No cambies el ritmo, no te muevas ni para un lado ni para el otro, no modifiques la intensidad. Unos minutos más que lo estoy disfrutando.

Acaricia mis piernas como si fueras mis brazos, abrazándose entre sí por detrás de tu espalda.

Toma mis tobillos con fuerza y no olvides que allí empezaste a besarme, cuando todo parecía solo un juego de cosquillas.

Siento estremecer las piernas y la sensación de cosquilleo que abraza mis muslos es lo que me hace cerrarlas por reflejo, pero no cedes ni un centímetro de espacio, tienes definitivamente el control allí. Subes tus manos por el lateral externo de mis piernas casi deslizando los dedos, mi cadera te detiene y observo mi ombligo justo sobre tu nariz, tus ojos siguen mirando mis expresiones, no quieres perderte nada.

Mi mano derecha en tu cabello y la izquierda por encima de mi hombro agarrando las sábanas que ya habían perdido su lugar original unas horas antes. La espalda arqueada y la boca un poco abierta, así me tienes frente a tí. De nuevo tus manos …

Suben hasta mis pechos que están sin duda exitados por la sensación que experimenta mi cuerpo, por lo que tú infierno me está haciendo vivir, no me preguntas, no cuestionas, solo haces. Extasiada, de lo que podría ser la mejor sensación de la noche, no puedo contenerme más, casi perceptivo y calculador te detienes unos segundos antes de que detone de placer.

Lo disfrutas casi tanto como yo, los gemidos que escapan de mi parecen ser motivo suficiente para no dejarte parar, introduces dos dedos en la fragilidad poderosa que yace entre mis piernas, besas mi cuello y sostienes mi mano con fuerza. No podía hacer nada para escapar de allí, aunque sinceramente estaría loca si no quisiera que eso sucediera. No puedo más, estoy intentando no perder mi línea de cordura pero quiero soltar todo, los pies presionando la cama con la tensión que bajaba de mis piernas absortas de temblar tanto. Mis manos intentando vanamente sostenerse en tus brazos que tienen designada una función en cada parte de mi cuerpo, no puedo más, no quiero retenerme más…

Allí estaba, acostada junto a ti, con mi cuerpo consternado y satisfecho,justo allí me quedé.

Justo así te quedaste.

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